miércoles, 1 de mayo de 2013

Crème brûlée con fruta de la pasión

Es un clásico entre los clásicos y un postre con el que todo el mundo queda muy bien, además de ser fácil de hacer y de llevar pocos ingredientes, es bastante "ligero", ligero no quiere decir light, jejeje, todo no se puede tener.





La fruta de la pasión le da un toque a cítricos muy muy peculiar y hace que la créme brûlée sea más fresquita, asi que puede ser un postre para todas lás épocas del año, incluído el verano. Si no os gusta la fruta de la pasión, no pasa nada, podéis simplemente no echarla.






Lo característico de este postre son las diferentes texturas, ya que la crema es muy muy cremosa, pero la capa quemada de azúcar hace que tenga ese punto crujiente que a mí tanto me gusta.
Y es la escusa perfecta para comprarse un "soplete" que no son nada de caros y que al final, sin daros cuenta, lo vaís a utilizar para muchas más cosas.





Cremé brûlée con fruta de la pasión (seis unidades)
Ingredientes:

400 ml de nata de montar
50 gr azúcar
4 yemas de huevo
1 baina de vainilla
1/2 cáscara de naranja
3 frutas de la pasión
6 cucharadas (más) de azúcar

Precalentamos el horno a 160ºC y calentamos 1,5 litros de agua.

Ponemos en un cazo la nata con la vaina de vainilla abierta por la mitad y la cáscara de la media naranja. Hay que calentar la mezcla pero sin que llegue a hervir. Es para que la nata se impregne del sabor de la naranja y de la vainilla.
A parte batimos las yemas con los 50 gr de azúcar, hay que mezclar hasta que la mezcla se vuelva blanquecina.
Añadimos la nata (colando a la vez) a los huevos y mezclamos.
En cada molde, echamos media fruta de la pasión, así sin más, cambiamos el sabor de nuestro postre, luego echamos la mezcla de la nata y los huevos sobre la fruta de la pasión.  Ponemos los moldes en la bandeja del horno, metemos la bandeja en el horno y añadimos el agua caliente sobre la bandeja donde hemos puestos nuestras "cremas", para hacer así el baño María. Yo lo hago así por precaución, pero podéis poner el agua antes de meter la bandeja en el horno.
A la media hora, ya tenemos nuestras "cremas" listas.
Las sacamos del horno, y si las quereís comer calientes echáis una cucharada de azúcar en cada "crema" y con el soplete, quemáis el azúcar, tener cuidado y no lo abraséis, jejeje.
Las cremas se pueden comer frías o calientes, como más os gusten. 
Las podeís dejar echas deun día para otro y os aseguro que tendréis el éxito garantizado con este postre!




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